Cada semana la llegada de la revista “Vida nueva” es para mí un motivo de no solo estar actualizado con el quehacer de la Iglesia, sino también para reafirmar la eclesialidad desde los múltiples aspectos sociales, culturales y religiosos.
Ya desde los tiempos de mi llegada a Miramar en el lejano y dramático 1976, conozco la revista que llegó a mis manos de las del Padre Vicente Altaba Gargallo, párroco entonces de San Andrés, durante a lo largo de 10 años fue Párroco y que, de muchas maneras y a pesar de que han pasado casi medio siglo, siguen teniendo vigencia.
Lo pude comprobar el 10 de diciembre pasado cuando tuve toda la emotividad del mundo reviviendo su presencia allí durante 16 años y a pesar del tiempo transcurrido, era como sí el día anterior había salido de allí, lo que ocurrió el 12 de diciembre de 1992.
La revista viene con regularidad y ello también es otro regalo del Padre Vicente que me la sigue enviando subsanando las ideas y venidas de la economía argentina.
Un poco tarde esta vez llegó el Calendario litúrgico 2025 que desde ahora me acompaña cada semana y que me da, además la oportunidad de hacer público mi agradecimiento por todo ello, por la “fraternidad vicentina” y por todo lo que la revista trae consigo.
NI ENGAÑA NI DEFRAUDA
Comparto así en este 13 de febrero las preciosas imágenes para cada mes del año nos brinda a manos llenas la revista que llega ya a su número 3390.
Para 2025 han elegido unas palabras del Papa Francisco, “La esperanza cristiana no engaña ni defrauda” que espero nos acompañen también a nosotros, aunque nos falte la ilustración de las hermanas imágenes que han elegido para cada mes.
Servirán también para que nos sintamos acompañados compartiendo algo de lo mucho que palabras e imágenes nos brindan.
Así, enero nos dice: “la iglesia celebra su jubileo ordinario bajo el lema” peregrinos de la esperanza” y se suma, a través de este calendario que desgrama a través de las reflexiones de la bula que vertebra este acontecimiento una mirada esperanzadora de una humanidad que como planteo Francisco necesita más que nunca una felicidad que se realice en aquello que nos identifica, es decir en el amor”.
Para enero tenemos: “dejémonos atraer desde ahora por la esperanza y permitamos que, a través de nosotros sea contagiosa para cuantos la desean”.
Febrero: “la esperanza cristiana no engaña ni defrauda”.
RECUPERAR LA ALEGRIA DE VIVIR
Marzo nos dice: “¿es demasiado soñar que las armas callen y dejen de causar destrucción y muerte”.
“Dejémonos atraer desde ahora por la esperanza y que a través de nosotros sea contagiosa para cuantos la desean” nos propone para abril.
Viene mayo y nos sugiere: “que la luz de la esperanza cristiana puede llegar a todos los corazones”.
La pregunta que nos sigue animando viene a continuación: “¿Qué es la felicidad que esperamos y deseamos”?
Y después: “los bienes de la tierra no están destinados a unos pocos privilegiados sino a todos”.
Seguimos: “el amor se pone a prueba cuando aumentan las dificultades y la esperanza parece derrumbarse frente al sufrimiento”.
Se presenta esto a continuación: “necesitamos recuperar la alegría de vivir”.
Dejamos para otra semana las reflexiones que faltan y agradecemos una vez más toda esta irradiación que hace cálida nuestra vida, en particular este jubileo que el Papa ha llamado de la esperanza precisamente llamando a las personas y a las instituciones a cultivar aquello que tantas veces pareciera perderse ante la gravedad y las dimensiones que la realidad quiere inculcarnos que no hay que hacer frente a los males de un mundo hundido en el escepticismo.