El próximo 14 de febrero comienza el tiempo de Cuaresma, cuarenta días antes de la celebración central de la Pascua.
Así como la Iglesia dedica cuatro semanas para preparar al pueblo cristiano a la celebración del nacimiento del nacimiento del Salvador llamado tiempo de Adviento ahora serán siete las que nos separan de la Pascua, cumbre y fuente del acontecer cristiano alrededor de todo el misterio cristiano. Es el tiempo de Cuaresma.
Es oportuno ubicar a este tiempo al cumplirse los 60 años de la promulgación del documento conciliar dedicado a la liturgia. Es una coincidencia providencial ya que los obispos reunidos en el gran acontecimiento dieron los pasos iniciales en su discusión sobre la liturgia en la vida de la Iglesia, la que expresa a través de gestos y palabras los momentos fundamentales de la historia de la salvación, la que también se hace visible en la de todo cristiano.No está de más recordar en los días del 150 aniversario de la ciudad recordar la relevancia que la figura de su primer obispo tuvo en el debate y la posterior ejecución del documento conciliar “Sacrosanctum Concilium”. Habiendo sido desde la década del 30 en el siglo pasado uno de los pioneros del tema el Concilio le dio crédito a sus intuiciones y el Papa Pablo VI los nombró miembro del Consilium para la puesta en marcha de la reforma conciliar junto a los más representativos exponentes de la liturgia de todo el mundo.
PROGRAMA CUARESMALTambién se presta para iniciar esta Cuaresma el hecho de la canonización de la que será así la primera santa argentina, María Antonio de la Paz y Figueroa a quien se conoce como la Mamá Antula.
El 14 de febrero será el miércoles de Ceniza y el rito de su imposición marcará el comienzo de este tiempo litúrgico que se va desplazando a lo largo de siete semanas en las cuales el acento será puesto sobre la oración, la contemplación y la conversión.Así como en adviento resuena la proclama de Juan Bautista en el desierto, “preparen el camino del Señor, ábranle el camino”, ahora vuelve a poner en primer plano esa figura que es la mejor imagen de la Iglesia porque es el que prepara los caminos del Señor.
El evangelista Marcos nos lo presenta con todo su fuerza con esa voz que resonó en el desierto como el rugido de un león.La Iglesia repite ese clamor cuando comienza la Cuaresma y le dice a cada uno de los que se acercan a recibir las cenizas de los ramos del domingo del año anterior: “conviértanse y crean en el Evangelio”.
Esa expresión se traduce con términos más actuales como “cambien de actitud” y quiere expresar no solo un cambio epidérmico o circunstancial algo más profundo que la expresión “metanoia” pone más en evidencia porque no es una campaña relacionada con una flecha o un aniversario sino que compromete a toda la persona, individual y comunitariamente consideradaCOMO MAMA ANTULA
Esta coincidencia de fecha nos puede servir para motivar la cuaresma que estamos a punto de comenzar.De la nueva santa se ha hablado mucho y se la ha llamado “la celeste mendiga que nunca se cansó”.
Si miramos su vida podemos repetir junto con el Papa Francisco: “que su ejemplo de testimonio cristiano especialmente su apostolado en la promoción de los Ejercicios Espirituales despierte el sentido de adherirnos cada vez más a Cristo y al Evangelio”.La coincidencia de fecha nos ayuda a relacionar el comienzo de la Cuaresma con la canonización de la que llamemos Mamá Antula.
La vemos afrontando el doloroso momento en que las intrigas de la época quisieron poner fin a la epopeya jesuítica de las misiones y cómo tomó como propia la empresa de los ejercicios espirituales recorriendo, joven y mujer en aquel tiempo obstáculos para el accionar público.Laica consagrada diríamos hoy, fundadora de la Casa de Ejercicios de Buenos Aires.
En ocho años contribuyó que setenta mil personas vivieran la experiencia de los ejercicios entre los cuales de los hombres de los gobiernos patrios, dedicada a la educación de los niños, el cuidado de los enfermos y el socorro a los pobres habiendo recorrido (“anduvo sin cansarse jamás”) “los lugares donde Dios no era conocido”.Programa también para la Cuaresma de 2024 donde muchos de los problemas del siglo XIX siguen costándonos y nos anima el programa que el arzobispo de Buenos Aires nos sugería el 10 de diciembre pasado cuando comparó al país con una casa cuyos cimientos deben ser la fraternidad, la libertad y la memoria.