Ayer, Hoy y Siempre

Padre Hugo Segovia
Por Padre Hugo Segovia.

Padre Hugo Segovia

Thelma Biral. Historia de una actriz

Como queriendo depositar el protagonismo en la figura que ha elegido para estudiar en este libro “Thelma Biral. Historia de una actriz”, Prosa Amerian Editores, Buenos Aires 2022, 291 paginas, su autor, Mario Gallina, brinda a manos llenas las certezas y las incógnitas que pueblan memorias para construir atractivos frescos históricos del espectáculo, como dice cálidamente en su prólogo una personalidad de las dimensiones de Oscar Barney Finn.
Biral misma, en el emblemático capítulo XVIII sintetiza con precisión y mucha emotividad lo que llaman “Declaración de principios”. Allí, podríamos decir, se encuentra el manantial de agua fresca sobre todo cuando la actriz iluminada también por el texto que encabeza el capítulo cita aquello de Antón Chéjov en “La gaviota”, monólogo de Nina: “Estoy cansada, si pudiera descansar… soy una gaviota…no, no soy una actriz”. Pero más todavía, cuando nos emociona al compartirnos esa certeza que la condujo a un epitafio que encontró en un cementerio de Granada sobre la tumba de Pepita Serrador, gran actriz argentina fallecida en España, que hizo colocar, a su pedido: “Aquí yace Pepita Serrador, actriz”
Entonces lo que sobresale en Gallina es ese amor por el teatro que ya conocemos de cada una de sus páginas, desde aquella primera obra en la que habla de una pasión cinematográfica refiriéndose a Carlos Hugo Christensen.
Por ello no podemos menos que regocijarnos porque no le guían celosamente sino que lo transmite generosamente y como fruto de una dedicación sin pausa. Lo que interesa, sobre todo, es que crezca la figura elegida.
Biral misma lo dice: “Hay que estar bien plantado, firmemente parado para no dejarse envanecer por el éxito ni empequeñecer por el fracaso, y seguir, siempre seguir” .

El teatro y la vida

Gallina nos guía además por lo que podríamos llamar una peregrinación a las fuentes, pues cada una de los autores de las obras de teatro como las de cine y de TV merece una consideración más que simplemente una mención, tratando de insertar al lector en ese mundo apasionante y lo hace con figuras que no siempre ocupan los primeros lugares, como si nadie fuera excluido.
Es lo que, por ejemplo, hace con la escritora Nené Cascallar, injustamente olvidada y que bien merecería un trabajo a fondo.
Por otra parte podemos hablar de una figura emblemática de esos tiempos tormentosos como es la de Margarita Xirgu, no sólo por su relevante carrera de actriz y formadora de intérpretes, sino también por su coherencia y tenacidad en la defensa de su postura comprometida que nos ha enriquecido a los que lo hemos podido comprobar.
Tampoco puede quedar fuera de esta peregrinación los allegados a Thelma tales como sus padres y de manera tierna, Titino Pedemonti, su compañero del teatro y de la vida, así como a su hijo Bruno, al que ambos infundieron el amor por el teatro. A él van dedicados versos de Alberto Cortéz: “Andarás recogiendo/sin duda alguna/las mejores estrellas/para su cuna”.
Ni la dedicatoria del libro no sólo a Pedemonti sino también a ese “homme de theatre”, si los hubo, que fue Juan Carlos Puppo. Todo contribuye a un trabajo literario de gran proyección.

La mujer y la actriz

A lo largo de XXII capítulos vamos reviviendo todo el itinerario personal y actoral de Thelma Biral y así revivimos la experiencia de tantos autores, clásicos y modernos que han alimentado la trayectoria de la intérprete, de la cual el libro trae un excelente capitulo “Si lo dice la crítica”.
Es un muestrario en el que asoman las voces de tantos críticos que han sido los testigos y los jueces de una carrera que, podemos afirmar, ha sido verdaderamente prolífica.
No falta la cronología artística que incluye la actividad teatral en 52 páginas así como la filmografía, el trabajo de radio y el muy abundante en televisión, sin faltar un capítulo que enumera los homenajes y galardones así como las notas, reportajes y publicaciones varias sobre su trayectoria.
Muy bella la presentación así como la serie de fotografías que contribuyen a una publicación que nos hace revivir estéticamente momentos de una vida intensa de alguien que reconoce que “el teatro es estudio, trabajo, entrega y dedicación y no hay otro medio”.
Todo ello nos hace experimentar algo de Milagros de la Vega que ilustra uno de los capítulos de Thelma Biral.
Historia de una actriz: “Entra en el teatro como en un templo donde se oficia el más hermoso rito. ¡Dios suele entrar en él! “.
En el ameno prólogo del libro, Gallina nos cuenta que empezó a escribirlo después de una conversación que tuvo con una rioplatense ilustre, China Zorrilla. A mí, en lo personal, me sirve para ratificarle que soy uno de los que él imagina que sus páginas sirven para “conocer más y mejor a la mujer que enamoró a tantos; a la actriz que hizo soñar a muchos y a la persona que despertó el respeto de todos”.