Delegados de 50 países participaron de un encuentro interreligioso en Kazajstán, una de las 15 repúblicas integrantes de la ex Unión Soviética de 1936 hasta 1991.
Allí también estuvo el Papa Francisco y, no es demasiado aventurado, decir que vendría a ser el primer viaje del cual no es él la figura estelar.
Algo que no era fácil de experimentar hasta ahora y que es también un signo de la Iglesia que se hace toda para todos.
Lo que es en los últimos tramos, 1962, de la primera sesión del Concilio Vaticano II había dicho el entonces arzobispo de Milán, el cardenal Montini, cuando dio la pauta de lo que, pocos meses después en su primera encíclica como Pablo VI, las dos preguntas a las que el Concilio debería responder eran ¿Iglesia?, ¿Qué dices de ti misma? Y después ¿Iglesia qué le dices al mundo de hoy?.
Han pasado 60 años desde entonces y era casi inconcebible entonces que el Papa participara de una cumbre inter religiosa en Nursultán junto a representantes de 50 países. A ellos el Papa los llamó a “evitar que se intensifiquen las rivalidades y no se fortalezcan los bloques contrapuestos”.
Dice el Papa: “así como Juan Pablo II vino después de los atentados de 2001 yo llego aquí mientras otros enfrentamientos y amenazas de conflictos ponen en peligro nuestra época”… “vengo para amplificar el grito de tantos que imploran la paz, camino de desarrollo esencial para nuestro mundo globalizado” para encontrar semejanzas entre aquel viaje después del atentado a las Torres Gemelas en Nueva York y éste.
Que el diálogo venga al conflicto
Insistió Francisco en que “no se debe instrumentar lo sagrado, es decir el uso de los credos como herramientas para justificar concepciones violentas de la vida pública”, en relación con la invasión de Rusia a Ucrania que ya lleva más de medio año de su comienzo.
Las religiosas deben ser sinónimos de la paz dijo en la apertura del VII Congreso de Lideres de Religiones mundiales y tradicionales en la capital comprometiéndolos a insistir en la necesidad de resolver los conflictos no con los medios del poder, las armas y las amenazas sino con el único medio bendecido por el cielo y digno del hombre que es el encuentro, el diálogo y la negociación paciente”.
Importante esta insistencia es “no justificar nunca la violencia y no permitir, que lo sagrado sea instrumentalizado por lo que es profano, que lo sagrado no sea apoyo del poder y el poder no se apoye en la sacralidad”…
“Necesitamos un sacudón y hermanos y hermanas que venga de nosotros”. Los cronistas han insistido en las deferencias con el representante de la Iglesia ortodoxa que ha sido en este caso el metropolita Antonij ya que el patriarca de Moscú, Kirill no participó del encuentro y es conocida su postura de adhesión a Putin hasta el punto de haber merecido de parte de Francisco ser llamado “monaguillo” surge aunque no negó Antonij la posibilidad de un encuentro y dialogó brevemente con el Papa.
Pero el patriarca envió un mensaje de vida en el cual reitera que “hemos sido testigos de la deformación de los hechos y manipulación sin precedentes de la conciencia colectiva atribuyéndolo a un ataque de occidente”.
El pequeño rebaño
Para la pequeña comunidad católica el Papa ofició una misa que abre la esperanza al ver a esos pequeños rebaños vivos y operantes como ha pasado con los que participaron en la misa con los miembros de la Iglesia de Asia Central.
Allí el Papa habló con los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y laicos comprometidos en la tarea evangelizadora, que muestra cómo se hace vivo y operante el mandato de Jesús en el momento de su vuelta al Padre: “vengan por todo el mundo y prediquen el Evangelio hasta el fin del mundo”.
También se llevó a cabo la acostumbrada reunión con los representantes de la Compañía de Jesús que trabajen en sus tierras.
Se fueron también perfilando las características de un encuentro del Patriarca de Moscú con el Papa que por las diferencias en lo que hace a la guerra en Ucrania y la consiguiente ausencia suya en Nursultán no se pudo concretar ahora.
Un viaje en el cual también el Papa dialogó con los periodistas en el avión y donde se habló de todos los temas. Nos colma de esperanzas aun en medio de tantas dificultades tenemos la guía del Señor que hizo el cielo y las estrellas a quien la figura de Francisco hace presente en todo el mundo, particularmente en las periferias geográficas y existenciales.