Ayer, Hoy y Siempre

Padre Hugo Segovia
Por Padre Hugo Segovia.

PADRE HUGO SEGOVIA

La propuesta de Navidad

“El hijo de Dios con su encarnación se ha unido en cierto modo con todo hombre. Este es el gran misterio del hombre que la revelación cristiana esclarece a los fieles. Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte que fuera del Evangelio nos envuelve en absoluta oscuridad”. Cristo ha resucitado y con su muerte destruyó la muerte y nos dio la vida para que, hijos en el Hijo clamemos en el Espíritu: Abba, es decir Padre”.

En uno de los textos más inspirados del Concilio Vaticano II que este año ha cumplido el sexagésimo aniversario de su inauguración, nuestra mirada en esta Navidad nos lleva hacia esa gozosa afirmación.

Hablábamos al comenzar el tiempo litúrgico de preparación de la fiesta de Navidad, del día del nacimiento para mostrar que el pueblo cristiano debe intentar para celebrar el gran misterio de la fe. En otro texto el mismo Concilio nos dice que “los gozos y esperanzas, las tristezas y las angustias del hombre de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son, a la vez, los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los discípulos de Cristo”.

Todo lo que la fiesta de Navidad despierta en los diversos pueblos está resumido en la expresión conciliar que no por casualidad encontramos en el documento sobre la Iglesia y el mundo contemporáneo cuyo título bien podría ser un resumen de todo lo que la Navidad significa ya que, en un sugestivo, claro oscuro nos habla de la vida no solo de los hombres sino también de los pueblos. El Concilio ha tenido muy presentes los signos de los tiempos porque un medio de tantas heridas que atormentan sin tregua a la humanidad y que también nos hacen perder la confianza en un mundo de hermanos.

No hay bajada de línea

Un reconocido sacerdote que es a la vez escritor ha tenido expresiones muy fuertes al decir que el Evangelio no llega hoy al mundo porque lo hemos demostrado y es por ello que una institución cuestionada como es la Iglesia tiene que reflexionar sobre la estampida de fieles y buscar algo nuevo que oriente nuestro lenguaje de forma atractiva y profunda. “No es, dice Pablo d’Ors, una mirada catastrófica, del hecho religioso, el Cristianismo está en decadencia sino haciendo génesis permanentes, no agotamos el acontecimiento Cristo, hay que buscar distintos sabores en torno al hijo de Dios”.

Sin duda que toda la vida de la Iglesia está marcada por algunas de las afirmaciones de este intelectual y que en las reuniones de los obispos y los sacerdotes asoma esta realidad y se busca a través de experiencias e intentos, ser fieles a la consigna de ir por todo el mundo y predicar el Evangelio a toda la creación que Jesús dejo a los apóstoles antes de volver Padre.

Las fiestas de Navidad son una ocasión para ello en medio de una sociedad.
Cuando Pablo VI abrió la segunda sesión del Concilio Vaticano II, que era la primera suya como sucesor del Apóstol Pedro, decía que “la pobreza de la Iglesia es la expresión de su límite y de la infidelidad a su vocación. Es la exigencia de su reforma, de que debe hacer cuando percibe que su respuesta no está a la altura de la llamada de Dios y presenta defectos que desfiguran su rostro. Sin vacilar: reformarse, corregirse, esforzarse por llegar a esa conformidad con su modelo”.

El camino de la esperanza

Esa búsqueda de nuevos sabores de que nos hable el Padre d´Ors y que no se limita a repetir la misma melodía sino que nos pide tener también los oídos atentos a todo hombre de buena voluntad al que no le pedimos más datos de identidad que un pensamiento desinteresado y coherente.

La película “Argentina 1985” ha sido uno de los puntales del año. De su protagonista, un hombre que no tiene militancia religiosa, ha recogido palabras que pueden venir a ayudarnos, sobre todo cuando constatamos el éxodo juvenil que encontramos en nuestras comunidades. Dice Ricardo Darín “tengo la aspiración de que esta película llegue a la gente joven. Hay cosas que se hacen y cosas que no se hacen.

Hay cosas que están bien y otras que están mal. Hay cosas que se hacen y cosas que no se hacen. Todos sabemos aunque nos distraigamos y en ese sentido el camino de la esperanza es que el mensaje llegue a los más jóvenes que la justicia existe, que tarda pero al final llega.

La que quieras y por donde quieras pero la verdad, al final, aparece. Importante esta para que la juventud no se sienta aislada, no se sienta sola, no se sienta decepcionada. Creo que los chicos están experimentando un momento de estupor en muchos sentidos paro también es cierto que su mirada es de mayor alcance porque ellos son los que nos muestran cómo va a ser el mañana. Si nosotros no ayudamos a construirles un diseño del mañana mejor del que están viendo nos estamos equivocando.

Tenemos que ayudarlos, nutrirlos, abonarlos, alimentar en posibilidad de que miren un mañana mejor con personas cabales, con personas que se hacen cargo de lo que hacen porque ellos van a hacer el camino y tienen que saber que ese camino, el de hacer las cosas como se debe hacer es un camino satisfactorio que va a estar plagado de reconocimiento.

Es necesario que entiendan ese mensaje pero mucho más necesario es que lo logren abrazar. Por eso la literatura, el cine, las artes están más próximos a ofrecer eso como un servicio, no como una bajada de línea, es una propuesta, ni una imposición sino una demostración”.

Que nos ayude para desearnos “feliz Navidad”.