Ayer, Hoy y Siempre

Padre Hugo Segovia
Por Padre Hugo Segovia.

PADRE HUGO SEGOVIA

La diplomacia del evangelio

En los mismos días en los que la noticia era la muerte de Isabel II de Inglaterra, el Papa, al volver de su viaje a Kazajistán para participar del Congreso de Líderes Religiosos, recibió a los representantes pontificios en todo el mundo.
Son 91 los Nuncios Apostólicos y 6 los representantes u observadores permanentes ante las más importantes organizaciones internacionales como la O.N.U., el Consejo y la Unión Europea, la Liga de Estados Árabes y la Organización de Estados Americanos y fueron recibidos el 8 de septiembre en el Palacio Apostólico.
El Papa convoca cada tres años a estos representantes para referirse a su misión y al mismo tiempo, conocer de sus mismas voces el trabajo que vienen llevando a cabo.
Ha definido su misión diciéndoles que “deben ser hombres de Dios, de la Iglesia y del Papa, hombres de celo apostólico, de reconciliación, de iniciativa, de obediencia, de oración, de caridad y de humildad”.
Sin duda que se trata de una misión de gran importancia en todos los tiempos lo que les ha dado a los nuncios una fama muy grande, todos se admiran de su capacidad y muchos han tenido ocasión de valorar, en vivo, el trabajo y el esfuerzo de los diplomáticos vaticanos.
Nosotros mismo hemos recordado a Juan Pablo I quien, no obstante lo pequeño que fue el tiempo de su pontificado, en 1978 tuvo tiempo que dirigir un mensaje a los obispos de Argentina y de Chile frente al inminente conflicto entre ambos países por la llamada “cuestión del canal” que estuvo a punto de desatar una guerra entre ambas naciones hermanas.
Tres meses después, siendo ya papa Juan Pablo II, la intervención del cardenal Samoré, enviado por el polaco, movilizó a la opinión pública en aquella navidad que sacó al cardenal de su sosiego navideños y lo convirtió en un viajero entre Buenos Aires, Santiago de Chile y Montevideo. Para un cardenal ya no joven fue una demostración de prontitud ante una situación dramática que, desde el punto de vista diplomático y pastoral, mostró la presencia de la Iglesia, desinteresada y maternal.

No vender la libertad

Decía “desinteresada” y viene a corroborar palabras que el papa decía ahora a los nuncios” no acepten los dones que se ofrecen para nublar nuestra objetividad y, en algunos casos, desafortunadamente para comprar vuestra libertad. Ningún regalo de cualquiera valor debe nunca volvernos esclavos. Rechacen los regalos que son demasiados y con frecuencia inútiles”.
Años atrás, entre nosotros, circulaba una de esas anécdotas que pueden ser comentarios de pasillo para que ayuden a entender mejor ciertas situaciones: le decía de un nuncio que, al presentar sus cartas credenciales al presidente de la república, mereció que este le ponderara la cruz pectoral a la cual el Nuncio dijo “tómela aunque no es de gran valor porque la mía quedó en mi otra gestión pero convertida en un hospital de niños”.
Además de los representantes pontificios hay otros 167 colaboradores con rango diplomático que trabajan en las nunciaturas de todos los continentes y también en la Secretaría de Estado. Además en la Pontificia Academia se van preparando los futuros.
Podemos pensar en el caso del Cardenal Sandri que fue enviado a estudiar Derecho Canónico y que entró a la Academia. Estando allí y con la perspectiva de volver a Buenos Aires los superiores lo apuntalaron ante el arzobispo argentino quien lo autorizó a ello. Así comenzó su camino diplomático en Madagascar y en Washington así como en Venezuela y México hasta su tarea, junto a Juan Pablo II, como sustituto de la Secretaría de Estado donde el doloroso trabajo de anunciar al mundo la muerte del Papa aquel 2 de abril de 2005.

El bien de todo un pueblo

El Papa Francisco les decía a los nuncios el 8 de septiembre: “lamentablemente Europa y el mundo entero se ven sacudidos por una guerra de especial gravedad tanto por la violación del derecho internacional como por los riesgos de una escalada nuclear y por las graves consecuencias económicas y sociales. Se trata de una tercera guerra mundial a pedazos que están presenciando en los lugares donde están desarrollando su misión”… “como Iglesia estamos comprometidos en un camino que quiere hacer crecer en el pueblo de Dios la dimensión de la sinodalidad en cuya consulta también estuvieron involucrados”. Las nunciaturas en el mundo abarcan la gran mayoría de los países pero hay algunos lugares donde se ha hecho difícil esa relación. Tengamos presente el caso de China que sigue negociando y que ahora mismo está llegando a una negociación que, desde 2018, se ha llamado provisional y que está en las miras del Papa que en cuanta ocasión se le presenta habla de su deseo de viajar a ese país. También hace surgido, sobre todo en algunos países centroamericanos, conflictos en este sentido.
En Buenos Aires hubo en los años 40 un sacerdote de la nunciatura, Giuseppe Canovai, que dejó una profunda huella. Murió en Buenos Aires y trabajó en el campo pastoral y cultural. ¿No sería esta la ocasión para reactivar su causa de beatificación y mostrar esa vida y esa misión?