Anita Alonso la ultramaratonista que recorrió Buenos Aires – Miramar en plena pandemia

Ana Laura Alonso, más conocida como “Ultranita” es una enamorada de Miramar y emprendió los 450km que separan Capital Federal de nuestra ciudad corriendo.

En diálogo con EL ARGENTINO desando esta increíble experiencia en plena pandemia mundial.

“Esta idea en principio nació en la cuarentena, que lo único que nos dejó fue el adentro de cada uno. No podíamos salir a correr, yo trabajo en salud, soy técnica en Farmacia, así que traía mucha carga emocional y no sabía dónde descargarla porque por más que corría en la terraza de casa a veces trotaba, no es lo mismo”. Anita es amiga de Martin Roldan, quien tiene a cargo Miramar RunningTeam y se conocieron en una ultra maratón de la Patagonia.

La intención de Anita era correr hasta Uruguay en homenaje a su abuela, ya fallecida, y para visitar a su madre que vive en Salto, pero la situación por el COVID-19 frenó sus intenciones y apareció el objetivo de Miramar.

El recorrido comenzó en el peaje de Samborombónpara llevar adelante los 450 kilómetros, a razón de 50 kilómetros por día. Su amiga Soraya la escoltó en su auto con el equipaje, que no solo incluyó su ropa sino también alimentos y un botiquín de primeros auxilios.

“Me fui dando cuenta que esto no era solo mi sueño, sino el de un equipo de fierro que iba para delante siempre. Todos teníamos una tarea y la estábamos cumpliendo a la perfección.”Acosta se emociona al hablar de Soraya y de Martin, sus dos amigos que dieron todo para cumplir este objetivo.

“Cuando en la ruta vas sola y tenes que resolver un montón de situaciones, no solo del momento, sino también personales, que uno tiene dentro, se hace muy difícil, pero hay que enfrentarlo”

“Si uno se fija un objetivo, lo logra, no hay imposibles, Los límites están para superarlos. Muchas veces nos dejamos influenciar por los que nos dicen que no vamos a poder y que en realidad nosotros sabemos de lo que somos capaces, y si no lo sabemos tenemos que animarnos a salir de nuestra zona de confort y lanzarnos a por ello, porque no hay otra manera de vivir. Hay que gastar la vida. Hay que llegar al cajoncito de madera lo más rotos posibles y habiendo vivido todo, que en realidad es lo único que nos llevamos con nosotros”

La llegada a Miramar fue rodeada de “ángeles con la camiseta del grupo Miramar RunningTeam que me iluminaban” así explicó Ultranita la llegada. “Fue muy duro enfrentar que se terminaba. Tantos días disfrutando algo, uno no quiere que se termine más”