Angelelli, alma de poeta

Un periodista que le preguntaba a un reconocido actor de nuestro teatro si no le resultaba cansador repetir todas las noches las mismas palabras de la obra que esta representando en una temporada le llamó la atención la respuesta que también era una pregunta.

“¿Quién repite?” fue la misma que nos dio la pauta de la importancia, y si queremos, la sacralidad de lo representado.

Ahora que hemos estado celebrando la Semana Santa puede parecernos justa la pregunta del periodista al actor.

Podríamos hablar de la necesidad que tiene la liturgia de la creatividad con la cual se vienen también abajo tantas rutinas como las de muchos creyente que saben lo que corresponde a cada texto de las celebraciones que se repite en forma monótona y que muchas veces tampoco deja lugar a la creatividad con la emotividad del celebrante.

Venían estas consideraciones en la semana santa viendo y escuchando las celebraciones litúrgicas y sin dejar de lado la humildad que el celebrante debe atesorar en su corazón.

Recordaba en estos días lo que algún biógrafo dice de un cardenal muy reconocido con su trayectoria lo hace ser un colaborador muy celoso y fiel al Papa Pío X, el famoso cardenal Mery del Val.

Afirma que era para él una catequesis cada gesto del Cardenal en las celebraciones litúrgicas, particularmente en los momentos en que el celebrante coloca y se saca de la cabeza el soldé.

LO QUE UNO SIENTE

En la diócesis de La Rioja y también en las otras diócesis del país se esta recordando el cincuentenario del nacimiento de quien fuera obispo desde 1968 hasta 1976 monseñor Enrique Angelelli.

Haciéndose eco de este aniversario el actual arzobispo de Córdoba el cardenal Angel Rossi basó su homilía la misa crismal celebrada el 2 de abril en la Catedral de Córdoba del episcopado de quien procedía de la arquidiócesis de Córdoba de la cual obispo auxiliar desde 1961 hasta 1968 en que fue trasladado a la sede de La Rioja.

Allí el cardenal trazó una sugerente trayectoria de ese obispo que había escrito, no para publicar, sus versos, pero recién después de su muerte el 4 de agosto de 1976 hizo posible encontrar entre sus apuntes y reflexiones personales.

Se ha dicho de él que “la población había sido para él como una necesidad, un suspiro de su espíritu siempre inquieto, un medio para decirse así mismo sus secretos y dar rienda suelta en silencio a los sentimientos que albergaba en su corazón y que no alcanzaba a comunicar a los demás tal como se puede deducir de lo que el mismo escribía “la copla no tiene palabras, es un tranzado de lo que uno siente”.

Había dicho el 24 de agoto de 1968, cuando se hizo responsable de la conducción de la diócesis: “les acaba de llegar a la Rioja un hombre de tierra adentro, que quiere identificarse y comprometerse con ustedes, que quiere ser un riojano más”.

Allí encontramos casi una síntesis de su vida, su mensaje y su martirio.

ENCUENTRO Y MENSAJE

¡Miembro de un pueblo contemplativo, artista, poeta y cantor! dice una población de La Rioja que recoge que sus versos nacen de un contexto con la naturaleza y aun desde entonces un eco de mil encuentros en la gente de su pueblo,

Allí hemo algo que ya encontramos en cada una de las paginas de este documento en el cual se explica también que Angelelli me escribió estos versos para publicarlos y sean conocidos por las personas allegadas a él y también se nos aclara que para él la poesía fue casi una necesidad, un suspiro de su espíritu siempre inquieto, un medio para decirse a si mismo sus secretos y dar rienda suelta en el silencio a los sentimientos que no llegaba a comunicar a los demás. Por allá una de las frases que encontramos en estos apuntes está la que dice que la copla no tiene palabras, e un trenzado de lo que uno siente”.

Quiso ser un riojano más “el mismo” se hizo miembro de un pueblo contemplativo, artista, poeta y cantor”.

En tiempos en lo que los sentimientos y las expresiones artísticas van por otros caminos esta recopilación es sumamente útil ya que nos trae, además, la actualización cincuenta años después de la que había sido su permanente predicación que según la opinión de la recopiladora tienen tanto sabor a sus poemas, sobre todo el Canto a la luz y al poema “Hermano sol y hermano luna” en este año del octavo centenario de la figura de Francisco Asís.

“La vida madura en la cuesta: “la esperanza germina en el cerro” que crece en la cuesta”.