Ángel Mollo: “Me queda pendiente hacer de ‘La Azucena’ un club social”

Si decimos “La Azucena”, ningún miramarense va a imaginarse a la flor en sí, sino que lo va a relacionar al deporte. Porque hace ya más de 30 años existe en la ciudad de Miramar un Complejo Deportivo que se encarga de formar jugadores de tenis, ayudar a que las personas aprendan a nadar, a entrenar en el gimnasio, y a cuidar la salud de los ciudadanos en general mediante el ejercicio físico.

En la Azucena se respira familiaridad, es un lugar muy tranquilo y cálido donde cada uno puede hacer el deporte que le gusta y sentirse acompañado tanto por la administración, como por los profesores. Ángel Mollo (59) entrenador de tenis, es quien dirige este Complejo que es también, su proyecto de vida.

¿Tu vida siempre estuvo relacionada al deporte? ¿Cómo llego el tenis a vos?
Nací en Miramar y hasta casi los 22 años jugué al tenis y después hice el curso de profesor de tenis, el de entrenador, y a partir del año 1987, el Club General Alvarado me confió las canchas de tenis y después de un año me confiaron todo lo referente al deporte del Club. En ese momento no había pileta de natación, había una pileta de casa quinta en donde se hacían colonias de verano.
En Miramar había muy pocas personas que jugaban al tenis y había pocos lugares. Con 7 u 8 años frente al Colegio de Hermanas, donde ahora se encuentra el Skate Park había 2 canchas antiguas de polvo de ladrillo y ahí fui agarrando la raqueta de a poco.

-La Azucena tiene más de 30 años de trayectoria en la ciudad, ¿cómo surgió la idea de crear El Complejo?
“La Azucena” era toda la casa quinta, y después con el tiempo lo compró el Club General Alvarado. Siempre se llamó “La Azucena”, nunca cambió de nombre. Tratamos de armarlo en primera instancia como un club social pero no funcionó. Vimos que la gente estaba más contenta con la actividad física. Apostamos mucho pero no funcionó. Yo venía de jugar torneos en la zona: Mar del Plata, Balcarce, Tandil y veía que, si funcionaba, que la gente esperaba el fin de semana para reunirse, pero acá en Miramar no funcionaba.

¿Cómo llegó la idea de hacer la primera pileta techada en Miramar?
Por una necesidad que teníamos los miramarenses. Los pocos que nadábamos nos íbamos a Mar del Plata en colectivo y volvíamos tarde. Ya por el año 1992/93 empezó a surgir la idea de hacer una pileta de 25 metros semiolímpica. Lo fuimos hablando con los dueños del lugar, pero en ese tiempo el gobierno municipal de entonces tenía la idea de terminar la pileta de 25 metros que había empezado mucho tiempo atrás pero que no se concretaba. Para ese entonces, fuimos a preguntarles a los que gobernaban en ese momento que veracidad había de que al natatorio lo iban a terminar. Así que nos dijeron que al término de su gestión la pileta iba a estar terminada, y por eso cambiamos el proyecto y en el año 1995 inauguramos una pileta distinta: de 18,5 metros para atender otro tipo de gente que necesita hacer pileta: niños, adolescentes, adultos que quieran aprender a nadar y programas de salud: aquagym, terapia. De esta manera, sabíamos que íbamos a captar un nicho de gente que tenía esa necesidad. Y no sólo hicimos la pileta en el año 1995. En el año 2004, con los terrenos del Club pasamos de tener de dos canchas de tenis a tener cinco y eso ayudo a desarrollar el deporte. Hemos tenido chicos que han competido, campeones provinciales, los bonaerenses recientemente, en todas las categorías, lo que nos da mucha satisfacción.

¿En qué crees que se diferencia “La Azucena” de otras instituciones de Miramar y que le brinda a la ciudad?
La diferencia es la gestión. Que cada persona que entra al Complejo está atendida y tratamos de satisfacer sus necesidades tanto en el ámbito de tenis, como en el área de pileta o gimnasio. Diferenciar bien los requerimientos de la persona que empieza, que se sienta que está en el lugar que tiene que estar, donde se van a ocupar de su progreso.

-Por más de que sea una institución privada, ¿recibiste alguna vez apoyo del municipio?
No sentí apoyo del municipio. Siempre lo hicimos en base a la labor diaria, con el apoyo del Club General Alvarado que son los dueños. Tampoco lo necesitamos, ni se lo pedimos.

-Hablando de la actualidad, en el Complejo se realizan muchas actividades, pero el tenis es tu especialidad, ¿cómo ves el futuro de este deporte en la ciudad de Miramar?
Hablando de La Azucena, sabemos que tenemos épocas muy bajas como el invierno con poca actividad porque el clima no ayuda. Nosotros, por ejemplo, hacemos un Circuito Local Abierto con ranking local. Ya llegando a la primavera florece este deporte y la Escuela de Formación de niños es más importantes y los torneos tienen más participación. Hay 10 o 12 jugadores por categoría. También influye cómo le va a nivel nacional a los jugadores argentinos.

¿Qué papel crees que ocupa el deporte en la vida del miramarense? ¿Cambió luego de la pandemia?
En la época de la pandemia, me di cuenta de la necesidad que tenía la gente de hacer algo, ya sea salir a caminar. En el contexto mundial, la actividad física es muy importante en la vida del ser humano. Hoy es una necesidad para conservar la salud o rehabilitarla. El día de hoy gente de todas edades hace deporte y con cierta continuidad porque se sienten mejor. Se dieron cuenta que la persona activa, tiene mejor calidad de vida.

¿Cuál es el balance que harías de estas 3 décadas del Complejo Deportivo?
El Complejo fue un proyecto de vida mío. Fue algo que siempre me tuvo relacionado con la actividad física. Sobre todo, con la Academia de tenis que al estar con gente joven me mantiene activo y actualizado, hasta en la manera de hablar. En el Complejo la paso muy bien, tanto con los profes que nos ayudan, que son chicos jóvenes que son profesores o licenciados en Educación Física, que se especializan en las distintas áreas.

¿Cuáles son tus metas u objetivos a cumplir para “La Azucena” en los próximos años?
Me queda pendiente hacer de la Azucena un club social. Yo quería hacer un Club no un comercio. Tal vez las nuevas generaciones puedan lograrlo. Mi deseo es que se puedan reunir la familia y los amigos, a través del deporte.