Lic. Alicia Digón
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El médico David Schlim, que ha vivido tiempo en Nepal y ha practicado y practica la meditación hace años, organiza desde el año 2000 en los Estados Unidos seminarios que reúnen a un centenar de médicos deseosos de dar un espacio más amplio a la compasión en el ejercicio de su profesión.
Nosotros hoy vamos a conversar acerca de la compasión y la compasión hacia uno mismo en momentos de meditación a solas y algunos ejercicios para relajarse y pensar-se en compasión.
Durante sus seminarios los médicos observaron que, pese al hecho de que la benevolencia y la compasión forman parte integral en la formación del ideal de la medicina, del juramento de Hipócrates y de la deontológica de la profesión, el currículo de los estudios médicos ni siquiera se menciona la palabra “compasión”.
Es más los estudiantes avanzados de medicina y médicos jóvenes que comienzan a ejercer en hospitales o centros de salud, son puestos a prueba con horarios draconianos. ¿Qué genera esto?
En primer lugar irritabilidad, resentimiento y amargura. No da lugar a revisar conductas o a establecer empatía con un “otro”.
Y por otra parte en la intimidad de estos profesionales hay un auto reproche y un fastidio intermitente que va y viene de la ira consigo mismo a la conmiseración y justificar-se, ¿dañarse quizá? de algún modo. El depositario es el paciente, que por qué solicitó tantas veces a la enfermera, que por qué hace preguntas constantes, etc etc. De ese modo justifica por fuera pero el auto reproche sigue caminando su psiquismo y trata de negar o no recordar el tema de “la compasión” que tanto colabora en crear defensas en él mismo como hacia el paciente que desde su inicio está en una situación de “cama” con lo cual ya empieza una relación bidimensional en cambio de “institucional” y cargar con toda una institución sin darse cuenta el daño psíquico que esto implica.
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En épocas de solitariedad, que no es lo mismo que soledad, (ya veremos la diferencia) solemos vincularnos con nosotros mismos de una manera que, por supuesto es nueva para cada uno, aparece algo que, si bien es inconciente, no deja de dañar al humano tanto como al animal doméstico y para ello debemos contar con un bagaje de respuestas ejercitadas a diario y en soledad, en lo posible.
El fenómeno que nos ocupa es conocido también como burnout y afecta no sólo a quienes tienen a su cargo a personas que sufren, sino que la afección surge ante situaciones desconocidas y desconcertantes.
En los niños y jóvenes pueden presentarse conductas o bien de aislamiento o bien de demanda y excitación de las cuales en una segunda parte puntualizaremos.
Aquí nos vamos a centrar en los adultos ya que, son quienes tienen a su cargo, padres, hijos, niños o jóvenes y es una tarea ardua equilibrar las fortalezas y vencer las debilidades que el burnout genera.
La psicóloga Christina Maslach, profesora de la universidad de Berkeley (California) se ha consagrado a las causas y síntomas del Burnout. Lo define como: “síndrome de agotamiento emocional inconsciente que resulta de una acumulación de stress asociadas a interacciones humanas difíciles o situaciones amenazantes, desconocidas y repentinas”.
En esta primera entrega vamos a ver un ejercicio sencillo de concentración, manejo de la respiración y relaciones con el medio o con la soledad, si es que se vive solo, que a que el Burnout y no debilite el psiquismo hasta la nostalgia o la depresión u otros síntomas que no son más que la consecuencia de estos sentimientos.
Ejercicio de iniciación
En un lugar muy tranquilo preferentemente en un espacio cómodo, como un sillón que resulte familiar, o en el suelo, (nunca en la cama) es preferible un sillón ya que se puede quedar dormido y caerse. Vamos a registrar la hora de comienzo. (Tendremos cerca un cuadernito donde pondremos fecha y hora tanto como duración)
Cerrar los ojos e inspirar por nariz aguantando lo más que se puede la respiración, y no expirar (contar para ir viendo la evolución), retener esa inspiración y luego expirar siempre por nariz registrando los pensamientos que pasan y tratar de retenerlos también.
Fijar la imagen que más molesta
Inspirar hasta llenar los pulmones, calcular los segundos que llevó eso más o menos; aguantar tanto como se pueda y expirar despacio. Repetirlo tantas veces como pueda, cuánto más será la retención más conveniente será este ejercicio. Esto no sólo favorece la relajación y capacidad pulmonar sino que tranquiliza.
Este ejercicio practicarlo en soledad, avisando que es lo que va uno a hacer, o bien cuando la familia descanse, el tiempo que usted pueda al principio. En época de cuarentena nos permite ayudarnos a nosotros mismos sin necesidad de apoyo externo.
¿Por qué? Porque ante la ansiedad y la angustia lo primero a lo que hay que apelar es a RELAJARSE.
SEGUIREMOS LA PRÓXIMA.
Cualquier duda preguntar por Whats App, o mail mencionando la fuente a 115 054 1713
O bien a aliciadigon@gmail.com
Lic. Alicia Digón MP 80470 MN 56444
Especialista universitaria en estudios orientales.