Alcen la mirada (Padre Hugo Segovia)

“Todos nosotros somos las piedras vivas de esta obra que tiene en Cristo fundamento y culmen, principio y fin”.

Queriendo encontrar palabras y gestos que den sentido a estas reflexiones semanales me he encontrado con grandes dificultades.

Y queriendo recoger lo esencial de palabras tan inspiradas y gestos tan elocuentes he optado por palabras de León XIV en Barcelona, en la iglesia de la Sagrada Familia toda ella impregnada por el recuerdo que se hace presencia de su creador, Antonio Gaudí además de hacerlo en el año centenario de su muerte y en el anticipo de lo que la Iglesia le depara hasta la decisión final de declarar su santidad.

Además, queriendo ser fieles a nuestro compromiso de ser acompañados por las palabras y los gestos del Papa en sus desplazamientos por los caminos del mundo como sintiéndose alumnos suyos no podeos negar lo hermoso pero difícil que nos resulta.

Por ello siguiendo a él decimos “mientras alzamos las miradas hacia el Crucificado y Resucitado nos comprometemos a levantar el rostro de quienes yacen en el polvo y así demostramos que la Sagrada Familia es la iglesia mas alta del mundo no para destacar en las calificaciones sino para guiar los pasos del pueblo de Dios, peregrinos de esta tierra de Cataluña con la luz que ilumina el camino como una lámpara encendida en la llegado del Esposo”.

GUIAR LOS PASOS DEL PUEBLO

Fueron palabras pronunciadas en la basílica de la Sagrada Familia que ya quince años atrás había recibido la visita de Benedicto XVI y que si bien no es el único lugar olvidado por León XIV nos da inspiración para nuestra reflexión semanal y además nos lleva a citar también las palabras de Antonio Banderas que hace entender mejores expresiones del mismo Papa.

El decía y proponía “nos encerramos cada uno en el grupo o el entorno en que nos sentimos seguros, entre personas que siempre cantan la misma melodía” y esta es una recomendación que tenemos presente.

Decía Banderas: “en un mundo que corre, que se fragmenta que a veces se simplifica en exceso, el arte nos ayuda a recuperar la profundidad y el alma que están tratando de ser alcanzados y robados por inteligencias artificiales que deben estar al servicio del ser humano y no al revés. Un alma que nos susurra que hay algo más”.

UN ALMA QUE SUSURRA

Me perdonarán por lo desprolijo de esta columna, pero es preciso decir que hará falta una salida diaria para expresar algo de la grandeza de estos momentos.

Me ayuda Banderas porque nos hace sentir como él frente a un hecho como éste.

“Como confesando haber sido victima del hechizo de Dios (recuerda su experiencia como parte de la obra de teatro (se refiere a “Godspell) y tejiendo redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida y entremos en una sociedad renovada donde el tiempo sea impregnado de eternidad, la cultura cultive la memoria, favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones y el trabajo siga siendo motor de la esperanza”. El lema de este viaje era “Alzar la mirada” y es lo que procuramos hacer desde nuestra pequeñez.