La insólita voz de Alelí Álvarez llamábamos en la columna 388 de “ayer, hoy y siempre”
Se trataba de una española que había sido campeona en Wimbledon en los lejanos años 20 del mismo pasado.
Esta mujer, además era una militante laica activa, pero es más conocida porque su condición de mujer la hacía más renombrada en los años del franquismo español.
Ella misma escribía: “espero que mis páginas he reaccionado mucho, pero pido que me sea perdonado por amor criticando porque soy parte de mi Iglesia que es la de Dios encarnado y le amo aun criticando su historia, su carne, su pecado son parte de mi propia historia”.
La lectura de este texto me llevó al tiempo que prometía una voz propia de las mujeres en contraposición con el pobre mínimo de ellas que aparecía en las reflexiones.
Como sucede tantas veces, el propósito tuvo una etapa su muy larga pero siempre abierta a la reparación.
Hay una figura femenina muy singular la que me hace ahora reparar la omisión.
Me ayuda un destacado sacerdote español, el Padre José González Faus de la importante publicación catalana “C.J. Cuadernos” de Barcelona.
UNA MUJER ASI
Se trata de Simone Weil, hecha conocer en Europa a través de una película sobre Gandhi, en la que se presentaba “Será verdad que ha existido una mujer”, a la Pregunta que también, desde otro lugar se hacía la redora de la película “La séptima habitación” una historia que se introdujo a fondo en una película sobre el mártir Judin Edith Stein (Santa Teresa Benedicta de la Cruz).
Paso por la mente varias veces el nombre y sobre todo da de esta mujer y de la época que vivió a fondo que fue la segunda mitad del atormentado siglo XX…
Haberme reencontrado por decirlo así, con esta mujer hace ahora reconocer que debo dedicarme ás aun, Dios que en próximas ocasiones darle a ella el tiempo que merece.
Por ahora, siguiendo los pasos del padre González Faus será importante, es justo admirar en Simone en su capacidad de criticar aquello que amaba, pero para mejorarlo y perfeccionarlo.
Y lo hace, a pesar de su socialismo que ha había des incursionarla después de una represión en la Renault de París. Ella sabe que la producción solo sirve para idiotizar a unos por el trabajo de otros destrozando así lo que llaman pacto original del espíritu con el universo.
ADENTRO Y AFUERA
Esto solo para poner un ejemplo porque lo que más me interesa es su aventura religiosa, mucho de ello lo que se refiere a la relación que tuvo en el dominico J. M. Perrin y con el político Maurice Schuman: “amo a Dios, a Cristo y a la fe católica tanto como puede hacerlo un ser tan insuficiente como yo”.
Me adhiero totalmente a los misterios de la fe cristiana, ciertamente pertenezca a Cristo”.
Dice al respecto, el Padre González Faus, que es admirable la profundidad de teológica de pagina suyas dedicadas al misterio de Dios como amor.
Su adhesión total, pero llama la atención que diga que se mantiene fuera de la Iglesia: “si Dios quiere el mismo se encargará de hacérselo ver y en esta hora del mundo tal vez quiera El que existe hombres y mujeres que, entregados a Cristo, permanezcan fuera de la Iglesia. Estando fuera o, mejor dicho, en el umbral de la Iglesia no puedo dejar de temer de que en realidad estoy de todas maneras dentro”.
Entre tantos testimonios es una sorpresa gratificante y de la importancia que tuvo su testimonio en la búsqueda. Se trata de Albert Camus durante el conflicto sobre los curas obreros: “si, Cristo, pero no la Iglesia”.
A mí me hacía acordar lo que ya he dicho en uno de los artículos en los que yo recordaba mi experiencia personal con ese católico de puerta cerrada que fue Martínez Estrada.