A 32 años de la histórica nevada en Miramar

Hace poco más de tres décadas la ciudad amanecía cubierta por un manto de nieve. Un fenómeno meteorológico inusual que dejó postales para el recuerdo y quedó para siempre en la memoria colectiva de los miramarenses.

Se cumplen hoy 32 años de la histórica nevada que cayó sobre la ciudad el 1° de agosto de 1991, un hecho inolvidable para todos los miramarenses que dejó infinidad de anécdotas y postales para el recuerdo.

Los días anteriores a aquella imborrable jornada, una masa de aire polar venía azotando a Miramar e incluso en la tarde del 31 de julio se había registrado una densa agua nieve para dar luego paso, cerca de las 23.30, a la caída de los primeros copos.

En los minutos iniciales de aquel jueves 1° de agosto, que comenzó con una temperatura de un grado bajo cero y una sensación térmica de 9 grados bajo cero, empezó a producirse de manera continua la nevada, que se extendería durante toda la madrugada y hasta cerca de las 9 de la mañana.

Ante este fenómeno meteorológico, que puede ser rutinario en distintos puntos del planeta, pero que es inusual para la ciudad, fueron muchos los miramarenses que abandonaron la calidez de la cama y sus hogares para salir al exterior y ser testigos privilegiados de una copiosa nevada como no se daba en la ciudad desde 1975, aunque expertos aseguran que la de 1991 fue más importante en cantidad.

Fueron miles las personas que por primera vez en su vida vieron nevar y se volcaron a las calles para disfrutar de este espectáculo natural. Los más chicos jugaban a “la guerra de nieve” y armar muñecos y los más grandes, también. Por unas horas, todos volvieron a sentir la inocencia de jugar como “pibes” y con zanahorias, bufandas, gorros de lana y hasta camisetas de equipos de fútbol “vestían” y “les daban vida” a las figuras construidas con el hielo.

Muchos cafés mantuvieron sus puertas abiertas y fomentaron así la permanencia en la vía pública, ofreciéndole algo caliente para tomar a los que transitaban por sus veredas y de esta manera hicieron más soportables las bajas temperaturas.

Pasaron las horas y a los espectaculares amaneceres que siempre tiene Miramar, con el sol asomando por detrás del horizonte del mar, esta vez se le sumaron las playas cubiertas por un manto blanco que regalaban postales de estilo nórdico, aunque en la costa atlántica. Gran sorpresa se llevaron los que pasaron toda la noche durmiendo y al mirar por la ventana de sus casas se encontraron con una mullida capa de nieve que, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), en promedio fue de 8,5 centímetros, aunque en algunos sectores llegó a los 20.

Un gran porcentaje de los alumnos del turno mañana no asistió a los colegios, otros se “ratearon” y a muchos de los que fueron los dejaron retirarse, decretándose así una especie de “feriado popular” por la alegría que le trajo la nevada a la ciudad.

La rutina de Miramar se vio alterada, las “batallas” con bolas de nieve se replicaron en distintas plazas y playas. En tanto, los automovilistas y motociclistas debieron circular con gran precaución por las posibles patinadas que podían realizar sus vehículos, que además de amanecer prácticamente congelados, no estaban preparados para este tipo de clima.

Mientras tanto el aeropuerto permanecía cerrado para las operaciones aéreas y desde la zona se informaba acerca de dificultades para el tránsito por rutas vecinas.

Las horas siguieron transcurriendo y el hielo comenzó a descongelarse. El blanco regalo del cielo comenzó a desaparecer lentamente, pero se había quedado, para siempre, en la historia y la memoria colectiva de Miramar.