Lo que quedó de la llegada de Vidal

El día jueves 17 de octubre estuvo en la ciudad de Miramar la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal. En una breve estadía tuvo la posibilidad de recorrer la arteria 9 de Julio, junto al candidato a Intendente Fabián Barberini y simpatizantes de Juntos para el Cambio, oportunidad en la que, visitara algunos comercios, dialogara con la gente y fuera cálidamente recibida.

Luego de la caminata, y por el clima reinante, se dirigió a la Casa Radical, donde era esperada por el público que se había acercado para saludarla y desearle éxitos en la próxima elección. En esta llegada a Miramar no hubo saludo al intendente, ni mención de la Administración que se está realizando. Nada, absolutamente nada similar a lo que había ocurrido en otra oportunidad.

Del Municipio fue todo silencio. Aunque según dicen algunos empleados, desde el tercer piso miraban preocupados lo que pasaba en la calle, ya que no eran ni arte ni parte.

En dicho lugar donde pudo verse a los candidatos a Consejeros Escolares, simpatizantes del Pro, la Coalición Cívica y el Radicalismo, además de los concejales Marita Barrios, Viviana Farías y Saúl Trejo, se escuchó la palabra de Fabián Barberiri quien le dio la bienvenida al espacio de la Casa Radical, le agradeció todo lo que hizo por General Alvarado, las obras que se realizaron con los fondos provinciales y la insto a seguir trabajando para el 27 de octubre y para que la Provincia continúe con su gestión.

La Gobernadora también, en un mensaje con fuerza, se refirió a las obras que hoy puede disfrutar la población y que fueran realizadas por los recursos enviados por la Provincia. Mencionó entre otras a la Ruta 88 que era la ruta de la muerte, a la Avenida 40, el Paseo Costanero, las obras de cloacas, de agua corriente, el gas de Mechongue y pidió que hagan el esfuerzo para que Fabián pueda ser el Intendente y cambiar un modelo que lleva tantos años.

Luego de los discurso, y con la gente que quería obtener una fotografía con la mandataria, se fue retirando del lugar con el clásico cántico de Juntos para el Cambio: «Sí se puede».