20 años no es nada

Hace 20 años, una fría mañana de julio se apagaba tu vida. Sin discursos, sin banderas rojas y blancas, nos decías adiós, ya es hora; y sin más prologo compartiste con Dios la decisión de que tu razón de vida ya estaba cumplida en esta tierra. Y vaya si tenías razón, si habías vivido fiel a tus convicciones, si habías sido feliz a tu manera, si habías dejado una huella imborrable sobre la cual aún nos afirmamos cuando necesitamos la seguridad del suelo firme.
Y acá quedamos, con la tristeza de tu ausencia, con los recuerdos, con la desesperación de no volver a verte, con esa sensación de desprotección y de impotencia ante lo irremediable.
Pero siempre estas, en cada charla, en cada asado, en Navidades y cumpleaños, en nuestros sueños y desafíos, en nuestras pasiones. Estas porque te recordamos, porque tu ejemplo fue nuestra escuela, porque aún nos duele tanto el día del amigo.
Porque estamos orgullosos de nuestro apellido, porque sentimos que nos miran con respeto cuando lo decimos, porque quien lo escucha nos pregunta sos el hijo de??? Y ahí mismo surge un recuerdo o una anécdota. Si hasta tus nietos les preguntan tu abuelo era????
Como dice el tango “veinte años no es nada”, y sinceramente pa, estas tan presente que parece que no hubiera pasado el tiempo. Que orgullo ser tus hijos, que honor haberte tenido como padre, que bendición tu recuerdo.
Otro día del amigo, y 20 años, la vida sigue y hay que honrarla como lo hiciste vos.
Siempre con nosotros, pero igual… nos haces falta.
Hoy no quise recordar tu vida, hoy solo quise, egoístamente, mostrar un poquito de la mía.

Susana Honores

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*