11 de abril: Día Mundial del Parkinson

Alfredo Mario Ramos, médico especialista en Neurología (MP: 91996) conversó con El Argentino para explicarnos los puntos más importantes de esta enfermedad, cómo se desarrolla, cómo afecta el día a día y cómo se puede tratar.

En 1997 la Organización Mundial de la Salud declaró el 11 de abril como Día Mundial del Parkinson, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de James Parkinson, neurólogo británico que en 1817 describió lo que en aquel tiempo llamó Parálisis Agitante.

En palabras simples, ¿qué es el Parkinson en neurología?

La Enfermedad de Parkinson es un trastorno degenerativo, lentamente progresivo, que afecta el movimiento, el control muscular y el equilibrio.

Se origina en la destrucción de células nerviosas del tronco encefálico, especialmente las células del núcleo conocido como sustancia negra.

Estas células envían fibras a los tejidos localizados en ambos lados del cerebro liberando neurotransmisores que controlan el movimiento y la coordinación, como la dopamina.

 ¿Qué sucede en el cerebro de una persona con Parkinson?

En estas personas disminuye la población de células de la sustancia negra y por lo tanto de sus neurotransmisores.

¿Cuáles son los primeros síntomas?

El comienzo puede variar de un paciente a otro, pero por lo general las primeras manifestaciones son temblores, o sacudidas rítmicas, que se inician en las extremidades, como una o ambas manos.

Luego se agregan rigidez muscular, movimientos lentos y dificultad para iniciar la marcha, deterioro del equilibrio, cambios en el habla y en la escritura. En etapas avanzadas dificultad para la deglución y eventualmente demencia.

¿Cuáles son las causas?

Si bien se ha avanzado en su estudio, aún no se puede afirmar con certeza cual es la causa de la enfermedad de Parkinson. 

Habría factores genéticos, ciertas variaciones genéticas parecen aumentar el riesgo de tener la enfermedad. También factores ambientales y tóxicos. 

Los investigadores han observado que se producen cambios en el cerebro de las personas con enfermedad de Parkinson, aunque no resulta claro por qué ocurren. Entre ellos la presencia de cuerpos de Lewy.

Estos son masas de sustancias específicas dentro de las neuronas cerebrales que sirven como marcadores microscópicos de la enfermedad.

Los científicos creen que una sustancia importante es la proteína natural y generalizada, llamada alfa-sinucleína que se encuentra en todos los cuerpos de Lewy en forma de una masa que las células no pueden descomponer.

¿Existen formas de prevenirlo?

No hay forma confirmada de prevenirlo, siendo importante sí su diagnóstico precoz para seguimiento de la evolución y control adecuado del tratamiento.

¿Cuál es la esperanza de vida para una persona que padece esta enfermedad?

De no mediar complicaciones esta enfermedad no reduce la expectativa de vida en forma significativa.

¿Cuáles son las principales formas de tratar el Parkinson actualmente?

Esta patología crónica de momento no tiene curación. El objetivo del tratamiento es reducir la velocidad de progresión de la enfermedad y controlar los síntomas.

La dopamina no puede administrarse directamente ya que no puede pasar la barrera hematoencefálica. Por este motivo se han desarrollado una serie de fármacos que favorecen la producción de esta sustancia o retrasan su deterioro y que se administran en función de la gravedad de los síntomas. En las primeras etapas, cuando los síntomas son leves, se utilizan los fármacos menos potentes, como los anticolinérgicos; mientras que para los casos severos y avanzados se utiliza la levodopa, el fármaco más efectivo hasta el momento para el tratamiento de esta enfermedad.

La opción quirúrgica actúa sobre la parte dañada del cerebro. Sólo está indicada en un 5 por ciento de los pacientes y es efectiva si están bien seleccionados.

Los criterios de inclusión para cirugía contemplan la falta de respuesta al tratamiento clínico, la incapacidad funcional muy grave, la ausencia de demencia, edad inferior a 70 años y diagnóstico confirmado.

Alfredo Mario Ramos MP: 91996

Médico egresado de la Facultad de Medicina de la UBA en julio de 1978 mientras cumplía con el Servicio Militar Obligatorio con destino en la Compañía de Operaciones Electrónicas 601 de City Bell. En los años de facultad fue Docente Auxiliar de Anatomía en la II Cátedra, especializada en Neuroanatomía. Trabajó en Bariloche hasta agosto de 1982 en que se trasladó a Mar del Plata para ingresar a Neurocirugía en el HIGA. Allí conoció al Dr. Marcos Bravo quien hacía guardias en el Hospital Marino Cassano y lo contactó con su director. En agosto de 1987 se mudó a Miramar en donde ya estaba trabajando en el Hospital Municipal desde diciembre de 1884. En 1990 creó con el Dr. Dillon SEMIR, el primer servicio privado de emergencias médicas de la ciudad. En 1993 siendo Director de Salud inauguró la primer Unidad de Terapia Intensiva del Partido.