Crimen de Tequila: piden duras penas

El fiscal Guillermo Nicora solicitó que Jorge “Droopy” Martínez (27) sea condenado a 14 años de prisión por haber asesinado a Carlos “El Gordo” Ibarra de una puñalada a la salida del boliche Tequila de Otamendi, en abril de 2017. Además, solicitó que el padre del imputado, Jorge Ariel Martínez (45) sea condenado a 15 años, una pena llamativamente superior a la anterior, sobre todo por tratarse del partícipe necesario del crimen.

En la misma audiencia de clausura en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2, el particular damnificado, representado por el abogado Rubén Fernández, alegó en la misma línea que el fiscal Nicora, aunque su pedido fue más cercano al máximo previsto por la ley: para “Droopy” Martínez, condenado por un jurado popular por “homicidio simple”, solicitó la pena de 21 años, mientras que para su padre, condenado como “partícipe necesario”, la de 23 años.

En los argumentos del fiscal Nicora y el abogado Fernández, justificaron su decisión de pedir más años de pena para el padre del autor del crimen, justamente por tratarse de un “adulto responsable”-tenía 43 años al momento del asesinato de Ibarra-, “debería” haber calmado la situación, calmado a su hijo para que no llegara a ocurrir la fatalidad que finalmente sucedió.

Para el fiscal y el abogado, la responsabilidad del padre es mayor porque no había participado de una pelea previa con Ibarra, no había estado en el boliche, no estaba alcoholizado y no tenía la “sangre caliente” por la situación.

El abogado defensor de los Martínez, Martín Bernat, en su alegato pidió que la pena de padre e hijo estuviera más cerca del mínimo dispuesto por la ley y, además, cuestionó la decisión de los acusadores de solicitar mayor pena para quien fue condenado por “partícipe necesario”.

De esta manera, Bernat solicitó que “Droopy” Martínez fuera condenado a 9 años de prisión, mientras que Jorge Ariel Martínez a 8.

El juez Roberto Falcone anunció que dará a conocer la sentencia el próximo viernes.

Vale recordar que aquella madrugada del 23 abril de 2017, “Droopy” y un hermano mantuvieron una pelea dentro del boliche Tequila con un grupo en el que se destacaba Ibarra. Tras retirarse del lugar, “Droopy” Martínez se dirigió a su casa a buscar una cuchilla, avisó de lo que ocurría a su padre y volvió hacia el bar. Jorge Ariel Martínez, por su parte, subió a su camión y también fue hasta el lugar.

En la puerta del boliche, “Droopy” atacó a Ibarra con un cuchillo y Jorge Ariel Martínez con una especie de látigo trenzado o rabenque. Dos puntazos causaron serias lesiones a Ibarra, quien murió días después en el HIGA.

Un jurado popular entendió que el hecho de que el padre de Droopy hubiese ido hasta el lugar e inmovilizado a la víctima con el rabenque -o al menos haberlo distraído- configura el delito de partícipe necesario del homicidio. Por su parte, en ningún momento hubo dudas de la autoría del crimen por parte de Droopy, quien durante el debate dijo que “solo” había querido cortarlo, “no matarlo».